Ya con quince años de edad, Darius Weems nunca había viajado fuera de Athens, Georgia, su ciudad natal. Confinado a una silla de ruedas, no podía viajar fácilmente. Mientras miraban un episodio de la popular serie de MTV Enchúlame la máquina, uno de sus mejores amigos tuvo una idea: llenar la silla de ruedas de Darius de accesorios extravagantes, de la misma manera en la que los protagonistas de la serie "enchulaban" sus autos favoritos con sistemas de audio, consolas de videojuegos y casquetes de tapacubos. Enchúlame la máquina se filma en Los Angeles, por lo que se debería viajar a California para tratar de aparecer en el programa. Los amigos de Darius prometieron ayudarlo a viajar, y así es que empezó la odisea.
El resultado fue Darius Goes West, un documental que Darius y sus amigos hicieron del viaje por todo el país hacia Los Angeles en un vehículo recreativo prestado. El filme comienza en Georgia, en un campamento de verano para niños con discapacidades, y sigue a Darius mientras explora partes de Estados Unidos que nunca había visto antes; sus ojos dejan ver su asombro al experimentar cosas por primera vez. Un viaje al zoológico, un paseo en globo de aire caliente o un vistazo del Gran Cañón son todas experiencias nuevas y emocionantes para él. El mensaje de la película es un canto a la vida, que demuestra que nunca debemos dejar que los obstáculos personales que enfrentamos en nuestras vidas nos definan.
Darius Weems sufre de distrofia muscular de Duchenne (DMD), una enfermedad con una tasa de letalidad de cien por ciento. Cuando alcanzan los doce años de edad, la mayoría de los enfermos de DMD deben utilizar una silla de ruedas. Al provocar un fallo cardiorrespiratorio y complicaciones ortopédicas debilitantes, el DMD se cobra las vidas de los jóvenes cuando tienen entre 18 y 30 años. El hermano mayor de Darius, que también padeció DMD, falleció a los diecinueve años de edad.
Muchas personas han viajado al oeste para empezar de nuevo y, a pesar de que Darius sabe que su enfermedad terminará por interrumpir su vida en forma temprana, este viaje ha sido una especie de nuevo comienzo. También ha llevado la promesa de un nuevo comienzo a otras personas con discapacidades (y a las personas que los rodean), que gracias a Darius aprendieron que, aun si sus cuerpos tienen limitaciones, sus vidas no tienen por qué tenerlas. A pesar de que el programa televisivo finalmente se negó a llenar de accesorios la silla de ruedas de Darius, un taller de Atlanta equipó su silla con todo lo que podría desear, y Darius llegó al estreno de su documental con estilo. Luego de presentarse en veinticuatro festivales de cine y cosechar elogios de la crítica, Darius Goes West recaudó más de un millón de dólares para la lucha contra la DMD y, en las palabras de un crítico, difundió "el mensaje de que el camino de la vida, incluso si es imperfecto, siempre vale la pena recorrerlo".
Para saber más sobre Darius Weems y su causa, y sobre cómo marcar una diferencia, visite: www.dariusgoeswest.com.
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