Durante el verano de su sexto aniversario, Max Lawson se convirtió en el misionero más joven en viajar a Zacapa, Guatemala, con Hearts in Motion, una organización dedicada a proporcionar atención y tratamientos médicos a niños de América Central y del Sur. Durante su misión, Max aprendió mucho sobre las injusticias del mundo y la necesidad de marcar una diferencia positiva al abordarlas.
A pesar de su corta edad, Max tomó muy seriamente su trabajo como misionero. Incluso antes de ir reunió treinta mochilas llenas de suministros escolares, vitaminas para niños y alimentos para bebés con el objeto de distribuirlos entre los necesitados de Zacapa. Max ayudó a los trabajadores misioneros adultos a construir una escuela. Además, ayudó a instalar clínicas móviles donde no habían existido complejos médicos antes. Cuando regresó a Estados Unidos, no se olvidó de los niños guatemaltecos que fabricaban zapatos con trozos de neumáticos viejos. Max reunió aproximadamente cien pares de zapatos, nuevos y usados, y los envió a la misión para su distribución. Cuando supo que los amigos misioneros de su familia tenían la intención de construir un orfanato nuevo en Gualán, Guatemala, comenzó a recaudar donaciones para comprar cunas para la nueva instalación.
El día de su décimo cumpleaños, Max participó como voluntario en Range of Motion Project, un grupo dedicado a proporcionar miembros ortopédicos a los niños desfavorecidos. Recaudó fondos suficientes como para lograr que dos niños reciban piernas ortopédicas nuevas. Pero participar voluntariamente en causas no es algo nuevo para Max. Ha trabajado con un equipo local de baloncesto en silla de ruedas durante años. También prestó servicio a una tienda misionera de segunda mano dedicada a recaudar dinero para obras de caridad. En este lugar, Max realizó toda clase de tareas desde trabajar en la tienda hasta empacar equipos y suministros médicos para las tareas de ayuda guatemalteca de la misión. Para ayudar a sus amigos a comprender cómo es visitar un país en vías de desarrollo, les muestra un video del trabajo que realizó mientras estuvo allí. Actualmente, Max se está dejando crecer el cabello para donarlo a Pantene y planea entregar diez pulgadas para que se utilicen en la fabricación de una peluca para pacientes con cáncer.
Max Lawson es un joven cariñoso y peculiar con una sonrisa cautivadora y un corazón extraordinario. Dedica su tiempo ha marcar una diferencia positiva en la comunidad a la que considera su hogar y en las comunidades necesitadas del mundo.
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