Luego de ver en las noticias el video de vigilancia que mostraba cómo un hombre mayor secuestraba a una niña pequeña en un lavadero de autos, Dallas Jessup estaba indignada. El secuestro, y la posterior violación y asesinato de Carlie Brucia, de once años de edad, horrorizó a todo el país. Sin embargo, luego del impacto y la ira iniciales, y luego de que el secuestrador fuera capturado, muchos siguieron con sus vidas y se olvidaron de la pequeña niña, cuya vida se vio interrumpida de una manera tan cruel. Pero Dallas, que tenía casi la misma edad que Carlie Brucia, no pudo olvidarse.
Para afrontar este problema generalizado, Dallas tuvo la idea de producir un cortometraje, para que lo vieran las niñas pequeñas y aprendieran a reaccionar si alguna vez debían enfrentarse a una persona que les quería hacer un daño físico o secuestrarlas. Según el Departamento de Justicia, casi sesenta mil niños al año son secuestrados por extraños; casi la mitad de estos niños sufren abusos sexuales.
Titulado “Just Yell Fire”, el video presenta recreaciones de enfrentamientos entre niñas adolescentes y hombres que intentan lastimarlas, además de diez técnicas de defensa personal diferentes que las niñas pueden utilizar para escapar. Al escribir el guión, Dallas hizo uso de su experiencia en artes marciales (es cinturón negro de Tae Kwon Do e instructora certificada de Lucha callejera filipina) e ideó su propia serie de movimientos simplificados, para que otras personas sin conocimientos de artes marciales puedan aprenderlos y recordarlos fácilmente. Además, como adolescente, sabía cómo hacer una película que las niñas adolescentes quisieran ver, en vez de hacer un filme educativo aburrido. Para esto, consiguió las apariciones especiales de Evangeline Lilly y Josh Holloway, de la popular serie televisiva “Lost”.
Desde la finalización de la película, se distribuyeron y descargaron en forma gratuita más de trescientas mil copias de Just Yell Fire. La película se proyectó en escuelas, bibliotecas, refugios y campamentos de verano de Estados Unidos y otros treinta y siete países. Además, Dallas está colaborando con funcionarios de los estados de Oregon y Washington para integrar a la película en los planes de estudio de todo el noroeste. Su filme sigue “contribuyendo a la concientización y el cambio de actitudes sobre la violencia sexual”, según palabras del gobernador Theodore Kulongoski, y seguramente lo seguirá haciendo por muchos años más. Al hacer una película que, entre otras lecciones, enseña a las niñas a gritar “¡fuego!” ante un ataque (un grito de socorro que probablemente llame más la atención de los demás), Dallas ha dirigido la atención de líderes gubernamentales, educadores, medios de comunicación y jóvenes a la lucha contra el problema de la violencia sexual contra las niñas.
Para saber más sobre Dallas Jessup y su causa, y entender de qué manera tú puedes marcar una diferencia, visita: www.justyellfire.com.
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