La señora Jemison ha abierto un refugio y centro de cuidados para mujeres y niños. Ha trabajado incansablemente para realizar esta tarea de amor.
El “Centro de cuidados familiares y refugio Ethel Gordon” (llamado así por la madre de Linda, que la inspiró para que ayudara a la gente), alberga a 12 mujeres y 9 niños. Sin embargo, el refugio es más que una instalación temporal de alojamiento, es un programa espiritual de recuperación vital que ayuda a las mujeres a obtener una educación y unas habilidades laborales para acceder a un futuro mejor. El programa ayuda a estas mujeres sin hogar a estabilizarse y a comenzar en el camino adecuado para construir una vida mejor.
La Sra. Jemison se ha entregado completamente en este esfuerzo. Ha dedicado un incontable número de horas a trabajar con las mujeres y a administrar el refugio. Para poder comenzar con la idea de este centro y mantenerlo en sus principios, ella vendió su casa y usó los beneficios para remodelar las casas que ha alquilado y para las mujeres. Ella desarrolla un plan por cada caso y aboga en nombre de las mujeres con trabajadores sociales, jueces y otros para ayudarlas a superar errores pasados y a seguir adelante.
Jemison fue en una ocasión una mujer sin hogar, colgada de las drogas y viviendo de refugio en refugio. Entregó su vida a Dios y superó sus problemas personales. Con el tiempo trabajó en varios refugios de varias capacidades. Viendo las limitaciones de otros programas, asumió la difícil tarea de reunir a un consejo directivo e incorporar su propia organización sin ánimo de lucro.
Por su propia experiencia Linda Jemison puede hablarles claro a sus clientes. Éstos averiguan sin demora que ella no se dejará engañar fácilmente por aquellos que no están completamente decididos a cambiar, pero será una inspiración y toda una campona para los que sí lo están. Ella es un vivo ejemplo de cómo una vida puede subir desde lo más bajo hasta convertirse en productiva y en inspiración para los demás.
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