En un principio, Maria creó Children’s Lifesaving Foundation (CLF), una organización sin fines de lucro cuyo objetivo era facilitar la asistencia médica de niños en situación de riesgo. Con los años, Maria ha ampliado la misión inicial. Ahora la fundación también procura conseguir trabajo y vivienda para familias que viven en zonas periféricas de Los Ángeles.
CLF está conformada por los siguientes programas: The Spring and Summer Camp Enrichment Program, Project Angel Wings Program, Kids Helping Kids-Project Imagination y Adopt-A-Family Program. Estos cuatro programas han generado las oportunidades necesarias para que familias en situación de riesgo puedan aprender, crecer y desarrollar su potencial al máximo. Los programas son muy completos, ya que abarcan desde proyectos de enriquecimiento educativo para niños alojados en asilos hasta iniciativas destinadas a conseguir vivienda permanente, brindar orientación y realizar un seguimiento de familias sin techo.
Maria transforma no sólo la vida de miles de niños y sus familias, sino también la vida de los donantes y voluntarios que trabajan junto a ella. A Maria la conocí a través de mi hijo Nathan, que en ese entonces asistía a la Universidad de Pepperdine. Al trabajar como voluntario en la creación del sistema de comunicaciones de CLF, Nathan se conmovió ante el firme compromiso de Maria con el trabajo social. Ella ha motivado a muchos donantes y voluntarios potenciales, incluso a toda su familia, para que destinen tiempo y recursos a la causa. A través del trabajo mancomunado en CLF, se generan nuevas esperanzas y oportunidades para los sectores más necesitados de nuestra comunidad.
Por su vocación de servicio, compromiso y sensibilidad, Maria D’Angelo es una verdadera heroína de estos tiempos. Su labor en CLF no consiste en la mera explicación de un proyecto; es un trabajo muy concreto que contribuye a realizar los cambios que todos deseamos para lograr un mundo mejor. Este es su compromiso, su trabajo... su VIDA.
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