Michael, quien antes fue músico itinerante y profesional de lucha libre, creó Western States College (Colegio de estados occidentales) en Idaho para los niños pobres y en libertad condicional. La escuela les enseña a producir películas y música. Muchos de los estudiantes que asistieron a su escuela ya pasaron a trabajar en importantes proyectos.
Michael creó los programas del colegio y continúa acercando a sus amigos del negocio del entretenimiento para que les enseñen a los niños. Los estudiantes tienen el beneficio de aprender a través de auténticos artistas galardonados. Michael considera que sólo se puede enseñar o aprender por medio de un “abordaje práctico”. Los estudiantes utilizan las mejores tecnologías disponibles y producen sus propias películas. Michael siempre está dispuesto a ayudar a quienes sólo tienen un sueño. Ha costeado los gastos de niños que no contaban con medios propios para asistir al colegio. Además, realizó conciertos para los niños a fin de ayudarlos a pagar sus clases y talleres.
Los estudiantes de Michael aprenden a convertirse en destacados niños de la comunidad. La sociedad les dio la espalda a estos jóvenes; pero Michael no los abandona. Continúa luchando para ayudarlos a construir mejores vidas. Dedica de 80 a 100 horas por semana para garantizar que los niños reciban atención y cuidado personalizados; y su trabajo da frutos. Michael recompone a los niños destrozados.
Michael es una inspiración para todos y nos muestra que aún quedan personas de espíritu generoso en este planeta. Su convicción es que: “¡como no puedes llevártelo contigo, debes entregarlo!”. De hecho, cuando finalizan los cursos, los niños deben jurar que transmitirán su conocimiento a los demás. Él ha sido reconocido por el gobernador y se ha hablado de él por su trabajo con estos estudiantes. Los niños realmente lo adoran; su forma de conectarse con ellos es muy natural y espiritual. Michael les enseña a ser generosos, no interesados, y a dejar un mundo mejor al que encontraron.
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