La historia de la Dra. García comienza con una niña con un caso grave de asma durante 1960 y 1670, cuando se creía que su enfermedad era desencadenada por sus emociones. A la edad de 9 años, mientras sufría un ataque de asma, la Dra. García caminó hasta la farmacia con su abuela, quien no tenía dinero. A pesar de ser sólo una niña, Jaime logró convencer al farmacéutico de entregarle el inhalador que necesitaba para seguir respirando, y le prometió que sus padres le pagarían cuando regresaran a la ciudad. La Dra. García nunca olvidó la generosidad de ese hombre.
La Dra. García nunca terminó de cursar la escuela secundaria. Vivía en Los Ángeles y se rodeaba de gente de dudosa reputación; sin embargo, siempre recordaba a las personas que la habían ayudado a combatir el asma. Mientras vivía en LA, pudo apreciar la condición médica desesperante de las personas pobres y sin hogar. Entonces decidió convertirse en doctora y se lo comunicó a su familia. Se rieron de ella. Le dijeron “la gente como nosotros no va a la universidad”. Pero la Dra. García lo hizo.
Luego de finalizar su residencia, convenció al centro médico de su hospital para que abriera una clínica para atender a los desamparados. Actualmente, 3 años después, la Dra. García ha logrado establecer importantes contactos con compañías farmacéuticas para suministrar medicamentos gratis a los más necesitados. Con un promedio diario de entre 20 y 30 pacientes, la doctora no le niega tratamiento a nadie. Desamparados, inmigrantes, pobres y personas sin seguro médico, toda clase de gente concurre a la clínica para ser atendida por la Dra. Jaime
Además de todo esto, la Dra. García colabora con la realización de exámenes de detección de rutina para identificar a las personas sin hogar que pudieran requerir atención médica y llevarlos a los centros correspondientes. De esta manera, es posible brindar a la gente más necesitada atención médica de calidad y hacerlo sin prejuicios y de forma honesta y compasiva.
La Dra. Jamie García se lleva su trabajo a casa todas las noches. Para la mayoría de los pacientes, sólo es necesaria una llamada telefónica para solucionar una inquietud sobre su salud. Esto se debe a que la Dra. García les facilita a sus pacientes el número de su teléfono celular cuando advierte que están asustados, inseguros o preocupados por su tratamiento. Además, para disminuir aun más los costos de la atención médica mediante la prevención, ha organizado cursos educativos de ayuda.
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