Sandra Clarke, en su trabajo como supervisora de enfermería, se ha concienciado fuertemente sobre el sufrimiento y la soledad que muchos pacientes terminales padecen en los últimos días de sus vidas. En respuesta, Sandra ha creado un programa revolucionario para ayudar a pacientes terminales a aceptar su deceso, en particular a quienes no tienen familia ni una red de apoyo. El programa de voluntarios –No One Dies Alone (Nadie muere solo, NODA)– ha llevado paz, dignidad y una medida de consuelo a aquellos pacientes que debe enfrentar sus muertes en soledad.
El programa refleja la naturaleza profundamente caritativa de Sandra, y se ocupa de las necesidades más esenciales de los pacientes agonizantes relativas a la dignidad, el alivio del dolor y la compañía. A través de NODA, el paciente puede desarrollar y sentir una conexión humana; por medio de un voluntario de NODA, un paciente cuenta con un compañero compasivo que cuidará de él o ella durante las últimas transiciones de su vida. Además, el equipo del hospital solicita al voluntario que abogue por el paciente, y el voluntario tiene la posibilidad de brindar sus dotes más preciadas a otro ser humano: su tiempo, respeto y un sentimiento de dignidad.
Durante el último año, Clarke ha liderado la publicación de la guía NODA. Hasta la fecha, más de 400 guías fueron distribuidas a través de EE.UU., Canadá, Japón y Singapur. Clarke ha desarrollado prácticamente sola el concepto de NODA, su metodología, el voluntariado y la capacitación. Escribió la guía NODA en función de innumerables horas de reflexión e investigación que tuvieron lugar en su hogar y durante los años que trabajó en hospitales. Clarke ha efectuado todo el trabajo relacionado con NODA en forma voluntaria, y ha renunciado a todo derecho de autor y remuneración por las guías de su programa y el material relacionado. Trabajó como única coordinadora de llamadas durante los dos primeros años de NODA y continúa siendo una coordinadora activa en el teléfono y una caritativa compañera voluntaria en NODA.
Clarke sintió la necesidad de crear NODA cuando, como enfermera encargada de realizar las rondas de hospital, no dispuso de tiempo para sentarse junto a un hombre asustado que yacía agonizante. La memoria ha perseguido a Clarke. Ya que el destino del hombre fue –y de una manera muy real es– aquél de cada uno de los seres humanos. Clarke siente que todas las personas tienen derecho a la dignidad durante su última transición, y casi todas las personas tienen la necesidad de sentir una conexión, lazos y compañía durante sus últimos días. Sandra Clarke, una ferviente defensora de los derechos humanos inspirada por la Madre Teresa, ha creado un programa a través del cual los voluntarios pueden brindar dignidad, compasión y consuelo a otro ser humano mientras él o ella vive sus últimos días y horas.
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