Mi hija, Alicia Giacalone, luchó contra el sarcoma de Ewing y terminó la quimioterapia y radioterapia en febrero de 2003. En ese entonces, ella tenía sólo siete años. Para mantener el ánimo alto durante la hospitalización, Alicia comenzó a vender joyas de plata. La Srta. Rosemary, su anterior maestra de preescolar, le dio las joyas a Alicia para que las venda en el hospital. Alicia colocó carteles por toda el área pediátrica y estableció un “negocio” a través de la ventanilla de la puerta de su habitación. Se convirtió en una “niña emprendedora”. Durante su estadía en el hospital, Alicia vendió cerca de $1.000 en joyas. Al principio, parecía que Alicia había creado su pequeño negocio únicamente para mantener alta su fe y para ganar dinero para comprar regalos en Navidad. Pero luego de realizar sus ventas, Alicia anunció que donaría el dinero para ayudar a otras familias a combatir el cáncer pediátrico.
Alicia quería encontrar una manera de ayudar a que otros niños y familias se enfrenten al cáncer. Con la ayuda de un vecino, Alicia creó una organización sin fines de lucro, The Honeysuckle Foundation for Children with Cancer. Tan sólo tres años después, la fundación de Alicia creció para ayudar a fundar el programa psicosocial de oncología pediátrica para los niños con cáncer y otras enfermedades de la sangre en el Hospital de niños Schneider, parte del Sistema de atención médica de Long Island Jewish-North Shore. Todos los pacientes que reciben tratamiento en este centro, así como ella y su familia, reúnen las condiciones para participar del programa de Alicia.
Al brindar sus servicios sobre la base de que la calidad de la vida es tan importante como la cantidad de días que uno vive, la fundación Honeysuckle para niños con cáncer es la realización del sueño de una niña de ayudar al prójimo durante sus días más difíciles. El espíritu de Alicia y su lucha contra el cáncer también ayudan a otros pacientes día tras día, ya que Alicia establece un ejemplo y brinda compasión a otros pacientes jóvenes con cáncer que deben luchar para sobrevivir a una edad tan temprana.
Como madre, estoy muy orgullosa de mi hija, Alicia Giacalone. Ella es mi heroína e inspiración. Ahora con diez años, Alicia adora trabajar en las distintas campañas de recaudación de fondos. A menudo se queja porque no puede hacer más. Suyo es el corazón y alma de la Fundación Honeysuckle para niños con cáncer. Aun cuando Alicia prefiere no hablar sobre su propia batalla contra el cáncer, ella lo da todo para ayudar a otros pacientes jóvenes con cáncer y a sus familias a perseverar, al levantarles la moral y marcar una diferencia en la vida de muchos.
Para obtener más información sobre Alicia Giacalone y su causa, y sobre cómo marcar una diferencia, visite:
www.honeysucklefoundation.org.
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